En un firme llamado a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo instó al organismo internacional a flexibilizar y reflexionar sobre los elevados costos de las entradas para la próxima Copa del Mundo, advirtiendo que el balompié corre el riesgo de perder su esencia popular para convertirse en un evento exclusivo y polarizante.
Durante su conferencia de prensa matutina en el Palacio Nacional, la mandataria mexicana aclaró que su administración no desconoce la naturaleza comercial del deporte profesional ni pretende erradicar su rentabilidad. Sin embargo, enfatizó que la prioridad de un evento de esta magnitud debe ser la inclusión social y no la división económica de los aficionados.
“Por eso lo de los boletos tan caros, todo eso tiene que hacer reflexionar, incluso a la FIFA, porque está bien que sea un negocio, nadie dice que no deba ser un negocio, pero el futbol tiene que ser también otra cosa. Debe ser un espacio de encuentro como todos los deportes”, puntualizó la titular del Ejecutivo desde el Salón Tesorería.
Sheinbaum Pardo defendió la visión de su gobierno de impulsar un “mundial social”, un esquema donde los valores de unión, paz, igualdad y no discriminación prevalezcan sobre las lógicas estrictas del mercado financiero. Para la presidenta, el futbol debe mantenerse como una herramienta de cohesión comunitaria y no como una barrera que segregue a la población por su capacidad adquisitiva.
En un tono más distendido, la presidenta compartió una anécdota conyugal sobre el eterno debate futbolístico entre Pelé y Lionel Messi para ilustrar cómo se ha transformado la industria deportiva. Tras revelar que su esposo defiende el legado de la estrella brasileña mientras ella pondera el contexto actual, Sheinbaum reconoció el abismo que separa al futbol contemporáneo del de hace unas décadas.
“Hoy la presión física es distinta. Entre Messi y Pelé es la discusión de dos grandes jugadores, grandísimos jugadores, pero hoy es una preparación física muy distinta a la de hace mucho tiempo”, comentó.
No obstante, la mandataria acotó que dicha evolución atlética y comercial pertenece exclusivamente al terreno de las élites profesionales y que, bajo ninguna circunstancia, debe asfixiar la función sociocultural del deporte más popular del planeta. Con esta postura, México marca una línea discursiva clara de cara a la organización del torneo, exigiendo que las tribunas reflejen la diversidad del pueblo y no solo los bolsillos más privilegiados de la escena global.
